Amor Tardío
Amor Tardío He tocado tus manos, como pétalo en rosa ¡Ah caricia sedeña, dulzura que me riega! Nido tierno de hierbas, alas de mariposa esplendidez radiante, frescura que me ciega La luz de encantamiento palpita presurosa y aroma de glicinas en mi viento se mece con silampa en rocío por el cristal que endiosa audacias del amor que vibración remece ¡No, no cierres la ruta que llevan a tus manos! No me niegues placeres normales, tan humanos que aún están mis copas colmadas de ambrosía ¡Dame un caballo alado con purpurina al pelo! Un vestido de encajes con holanes del cielo que ansío revivir… ¡La ilusión que tenía! Beatriz Vicentelo
Y es muy cierto lo que dices, "envejeciendo vamos" y lo sabemos y lo asumimos; bueno, no queda otra cosa que aceptarlo y seguir adelante. Adelante, ¿a dónde se dirige ese adelante? Unos los llaman vivir porque no queda otra que seguir viviendo; mas cuando otros le encuentran el propósito para seguir avanzando, la vejez se da físicamente ya que ello es inevitable; pero, con el corazón y mente acaso rejuveneciendo; ya que el hecho mismo de combatir, el hallazgo de nuevas ideas, esas enseñanzas existenciales que absorbemos al avanzar, estimula a dar pasos más decididos, con seguridad.
ResponderBorrarAl darlos, convencidos de nuestra fuerza interna, de nuestra firmeza, apreciamos mucho mejor el paisaje de la vida, que es interminable y cambia nuestro semblante, se transforma nuestro espíritu, levantándose el ánimo con esa innata esencia guerrera; y lo que podría parecer a ojos vista, decaimiento, encontramos que aún en el envejecimiento, se adquiere fortaleza. Desde luego, sabiendo y reconociendo que la fortaleza es característica principal del ente joven, en nuestro caso rejuvenecedor. Íntimamente, sabemos que no obstante los años, somos fuertes y sin pregonarlo ni alardeando, sentimos ese orgullo latente interno, mucho más grande que el orgullo de la juventud.
Grandioso como interesante tema mi querido Ernesto! El hombre, dependiendo de su ímpetu, no se enmohece, ni se derrumba, muy por el contrario, haya en el envejecer un meritorio RETO para seguir adelante. ¿Algo más maravilloso, cuando las fuerzas nos abandonan pero seguimos con ese espíritu combativo? ¡Nada más hermoso que ello!! Muchos científicos, estudiosos, lo llaman la fuerza de la mente y la mente a Dios gracias, no envejece!
Te abrazo con admiración, me encantó el tema mi buen poeta!!