Erasmo de Rotterdam...

 La vida de Erasmo de Rotterdam es la lucha de la luz contra la sombra, de un hombre solo contra la exacerbación, de alguien que se enfrentó a todos los poderes por mantener su libertad, por pedir la libertad de ideas para todos, y esto iba en contra de las tiranías y de los despotismos, por eso lo criticaron, por eso lo persiguieron, por eso su tragedia y su enfrentamiento contra los intransigentes de su tiempo, contra los extremistas que buscaban anularlo, hacerlo callar.
Su modo de vivir fue buscar el entendimiento civilizado sin odios al contrario, sin sangres derramadas.
Nació pobre y a fuerzas de estudios alcanzó la cima más alta de la cultura de su siglo, fue sacerdote, pero su libertad le impidió siempre encerrase en las paredes de una iglesia, y se las arregló para escapar, para no estar amarrado al altar ni a la sotana.
Cuando Ulrico de Utten intenta hacerlo participar en la reforma luterana este le responde:
-“Yo me quedo fuera, yo no pertenezco a ningún partido… por partido entiendo jurar plenamente por todo lo que ha escrito Lutero, pero yo amo la entera libertad y no quiero ni puedo jamás servir a ningún partido”
 
Aceptaba a Dios, lo amaba sin llegar a los extremos, por eso pedía el respeto para todas las formas de creer, por la reconciliación entre los seres por encima de la guerra, por la paz y el amor contra la espada, como antes también lo pidiera San Francisco.
Su mundo fueron los libros, por caminar entre los párrafos, por aprender siempre un poco más como hizo hasta el último día de su vida.
Era un hombre cosmopolita, un ser humano cuya patria era el orbe entero donde todos cabían, donde todos podían discernir, enfrentarse por medio de la palabra, con la sola arma del reconocimiento mutuo y de la comprensión.
Luchó contra muchas fuerzas, tantas que lo agobiaban, que le hicieron en muchas ocasiones ocultarse, la iglesia le reclamaba hablar en contra de Lutero, cosa que nunca hizo, y Lutero desde sus tierras alemanas le exigía criticara a la iglesia, que tampoco hizo.
No era un hombre en medio de la cerca, era un ser que reclamaba entendimiento entre los contrarios religiosos, porque al fin todos creían, solo era cuestión de formas, de hablar, de que se entendieran poniendo a Dios por encima de las discordias.
Escribir fue otra de sus pasiones, en medio de una época de guerras y de inquisiciones que atormentaban, que quemaban a las personas.
Erasmo sin dudas se adelantó a su siglo, y hoy se le vuelve a mirar como una figura que en el caos, en la noche de la barbarie clamó por la luz y dejó un legado, y no importa se le olvide después, cumplió con ser él, solo él, que era su sueño y
fue el sagrado motivo de su vida.
Petrarca fue uno de los primeros humanistas, aunque fueron muchos  los representantes de esa corriente entre el medioevo y el renacimiento, como lo fueron Nicolás de Cusa o Pico de la Mirandela, pero luego de leer la vida de Sebastián Castellio, en un libro titulado “Sebastián Castellio contra Calvino” de Stefan Zweig, creo que este es el que más se le acerca a Erasmo de Rotterdam por su defensa a los derechos humanos.
 
 
Hombre de letras nunca atado a nada
fue Erasmo en su actitud y en sus acciones
por una voluntad determinada
a defender sus puras convicciones.
 
No fue de gremios, nunca fue de secta
la soledad buscaba en su mesura
era en su persuasión la idea recta
de un afán por la paz y la cultura.
 
Visión de todo un siglo, el humanista
que anhelaba en el orbe concordancia
el camino de una fe, el exorcista
que apartó de las almas la ignorancia.
 
Amó la libertad en sus mil modos
sin distinción de razas ni de credos
para borrar con prisa esos recodos
oscuros de la fobia y de los miedos.
 
Como Jesús, o Sócrates el verbo
mantuvo como un arma en su manera
exacta y alejada del acerbo
que todo lo contagia y lo lacera.
 
Jamás le abrió puerta a una doctrina
gozaba al respetar los pensamientos
su instinto era la rosa y no la espina
las letras sus mejores argumentos.
 
Tuvo enemigos por no andar las rutas
ajenas a su empeño tesonero
y así por no entregarse entró en disputas
con la ley, con la iglesia y con Lutero.
 
Pensaba por sí solo, por el mismo
en un ritual interno y definido
escapando del crudo despotismo
de un jefe, de algún dogma o de un partido.
 
Y le costó bien caro porque el mundo
persigue al que no sigue la rutina
al que busca crecer, al que es fecundo
y sabe no mezclarse en la neblina.
 
Y así ya fatigado en la discordia
humana que esquivaba la conciencia
murió sin divisar misericordia
murió sin ver cumplida la sentencia.
 
Aquella de la paz, de la armonía
que fue la intensidad de sus fragores
aquella de la eterna poesía
que borra de los hombres los rencores.
 
Ernesto Cárdenas.

Comentarios

  1. ¡Oh Ernesto, qué tal texto, excelente mi buen amigo! La magnífica forma como retratas la esencia de Erasmo de Rotterdam me dejó fascinada; ver cómo rescatas ese valor tan escaso hoy en día: la resistencia a parcializarse con los extremos. ¡Cómo se negó a ceder ante Lutero o ante la Iglesia! Esa es la verdadera libertad intelectual que desde luego, como se ha visto en la mayoría de los casos , suele pagarse con la soledad. ¡Diantres y esa magnífica conexión que haces con el "Castellio contra Calvino" de Stefan Zweig, es brillante!!

    Los dos manifiestan que la tolerancia y la palabra, siempre serán las armas más efectivas contra el fanatismo. ¡Uf. un deleite leerte, extrañaba aprender contigo!!

    Gracias, gracias y miles de gracias, de nuestro compartir saldré ultra culta, me encantó!
    Un abrazote con muchísima fuerza!!

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