La Cruz del César
La Cruz del César
Ya no vienes soñante, a siembras de mi prado
con la miel en tus labios rebosando querencia
ni ves que mis panojas en ocre demudado
se desprenden vesánicas al ver indiferencia.
El orgullo en la cerviz, digno se ha ladeado
camina pensativo buscando la prudencia
mas ese corazón que es el directo afectado
rechinando los dientes escupe tu insolencia.
Y sube una cruz hirviendo sin oración de cura
¡Ya sangran las arterias! ¡Hinca el desquite humano!
Y en delirio de impulsos, cual Nerón en locura
¡Incendiar quiere al mundo, contigo de cristiano!
Beatriz Vicentelo
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