Te Esperé Tanto...
Te Esperé Tanto…
Y cuánto te extrañé..., más de mil veces
con el alma de pie en piso baldío
transcurrieron las horas, días, meses
sin agobios, sin fríos, sin hastío.
La esperanza ofrecía poderío
ante fuerzas que daban sus reveses
¡Hubo tensión, tremor, escalofrío!
Sentenciando las dudas como jueces
Mas yo..., rosa de sueños marineros
con pétalos zurcidos y señeros
esparcía perfume delirante
con esencias de amor que llevaría
el dulce sortilegio que crecía
en la óptica ilusión de tu semblante
Beatriz Vicentelo
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