Entradas

Mostrando las entradas de enero, 2025

Y todo se cumplió...

Nubes de gases en astrales dramas formaron el perfil de las esferas estrellas, esplendores, panoramas del génesis ,  del orbe y de las eras.   Del universo aquel y del profundo epílogo del tiempo y de su imperio conflicto natural en donde el mundo nació de aquella arista del misterio.   Luego la vida duplicó latidos se abrió como una flor en lo remoto y el cromañón primario en sus gruñidos trazó una senda al horizonte ignoto.   Y supo de la magia en las hogueras a conocer el miedo y las pasiones a dividir su espacio en las fronteras y a comprender buscando perfecciones.   Glaciares, terremotos, cataclismos espasmos de la tierra y lo que asedia el clamor, el espanto, paroxismos dejaron en las hordas la tragedia.   Por fin el orbe suavizó su clima saltaron las ideas del suceso y el hombre fue escalando aquella cima que dio otra reacción para el progreso.   Se abrieron latitudes y caminos cruzaron los desiertos y el océano buscand...

Remembranzas del Hebreo...

Yo soy de un pueblo que tiene un destino un sueño, una esperanza y un afán raza semita que forjó el beduino en la ardiente tierra de Canaán.   De ese lugar de eternas migraciones de luchas, de dolor, de sacrificio de fanatismos y supersticiones llegados del Asirio y del Fenicio.   Del árabe encerrado en sus criterios de esfinges que adoraron faraones yo soy de un tiempo donde los imperios torcían el azar de las naciones.   De otro lugar perdido en el pasado que explica el pentateuco en sus lecciones por una alianza para ser salvado sin sufrir otra vez persecuciones.   Sin volver al rigor de otros arcanos oscuros de otro ayer que testimonia otros instantes donde mis hermanos sufrieron el destierro en Babilonia.   Con mi Torá plasmada antes que Homero narrara aquella acción de la Odisea vengo bajo mi barba y mi sombrero de nuevo a recorrer mi Galilea.   Con una identidad, un modo exacto marcado con mi ruta en la intención algo que fir...

No el Diablo...¡La Diabla!

El diablo sabe más por viejo que por diablo La diabla sabe más por loca que por diabla B.V.   No el Diablo… ¡La Diabla!   Dime cómo no estar inquieta por tu ausencia si en la abstracción de hodiernos,  silente germinaba la circadiana mies, que cual girasol brotaba buscando persistente,  el sol de tu existencia   Y tú demás sabías, por tu vasta experiencia que el vivencial rondel de vida, se lograba Bien, ahora que el poma ya casi vislumbraba nos damos que los frutos  se secan por la ausencia   ¡Sí!  No me equivoqué, tú avivabas excesos trayéndome escondidos ciertos granos aviesos ¡El turpial tiene encanto!  No lo niega mi boca   Mas, instinto no engaña, peligro presentía ¿Recuerdas?  Te lo dije, pero tu ego insistía Y es que la diabla sabe, no por diabla…,¡Por loca!   Beatriz Vicentelo Beatriz Vicentelo

Cabalgando…

Cabalgando en avideces voy inventando reflejos duplicando los espejos para verte muchas veces, y gruñir cuando apareces decorando mi escenario apurando el calendario para sembrar una fecha al final de la cosecha tenaz de mi itinerario. Porque en ti todo plantea lo cercano y lo remoto la tormenta, el terremoto y el nervio de mi odisea, todo salta, burbujea se enfurece, da otro giro todo es pasión que deliro en la rima donde ensalmo el ansia que palmo a palmo te dibuja en el suspiro. Y así habito en ese abismo diametral de mi costumbre y en el rojo de la lumbre que me lanza al paroxismo a ese fiero cataclismo que rechaza la prudencia que le da otra efervescencia a éste río que intranquilo conoce del cocodrilo salvaje de mi impaciencia. Ernesto Cárdenas.

Sabremos...

Sabremos ya después si nos quisimos si se perdió la fe tras la tormenta si se asfixió el amor porque rendimos la afinidad tal vez sin darnos cuenta. Sabremos si fue todo como un centro que se esfumó al final de una ironía y se rompió en la noche algo por dentro sin comprender la causa por miopía. Si nuestro amor en fin fue fantasía un áurico espejismo sin contorno si aquello que murió por apatía se pudo rescatar para un retorno. Sabremos natural si hubo salida detrás de la añoranza y lo sombrío sabremos ya después cuando la vida no llene para andar tanto vacío. Ernesto Cárdenas .

Un mundito de dos...

Quisiera inventar otro universo crear otra secuencia hacer un mundo pequeñito, diminuto solo de dos, solo en el tiempo un mundo generoso, amable... Definidor de auroras y sosiegos. Que gire en el encanto, en la vehemencia en la magia y lo sublime, con nubecitas blancas salpicando afanes éxtasis, delirios. Con instantes donde estés presente siempre, siempre. Un mundito de trinos y ternuras de lagos como espejos, de cisnes como flores flotando en la quietud, en el arrullo con un pueblito de casitas blancas y techitos rojos. Como invitando a la paz, a la armonía, con caminitos curvados, perfumados que muestren horizontes semejando rimas, bendiciones. Y sentir en ese instante la noche plena tersa, clara, sensual, cargada de sonrisas y milagros con estrellitas de cristal haciendo guiños al delirio a la humedad de tus pupilas A esa religión de adentro donde todo resplandece y se comprende. Porque todo es himno, y porque todo es calma, donde la fe sea amenidad, triun...

De Cabrita a Loba

 De Cabrita a Loba Pues quiero que lo sepa ¡Clarito señor mío!  Que yo doy mi cariño, porque nace del alma  y no es ni por dinero, ni por su señorío  lo que mi sentimiento secretamente ensalma   Tiempo que usted me viene, con cierto poderío  desplantes y actitudes de grandeza que empalma  con la descortesía, cual si fuera rocío  en época de sequía...¡Trizando mi calma!   ¡No, señorito mío, que así no son las cosas!  Pues verá, soy cabrita criada por buen labriego  y en balidos de monte, soy yo la que berreo   Soy sumamente dócil cuando aroman las rosas  pero cuando el borrico me cocea… ¡Re-friego!   Porque no por cabrita, me van a tratar feo Lo digo "sin tuteo" Si viene con "zarpazos" de cabrita me pierdo  y en loba me convierto  ¡Salto instintiva y muerdo! Beatriz Vicentelo Nota: Este poema no va dirigido a nadie. No acostumbro a escribir  sobre mi persona, pero en cierta forma, sí ...

Cantaba...

Cantaba alegre por aquellos valles donde la vida salpicaba en risas y en las flores brillaban los detalles de mil perfumes navegando en brisas.   El sol radiaba con su disco de oro saludaban las nubes horizontes y su canto era un himno que sonoro repicaba en el verde de los montes.   Era la vida que tocaba dentro haciéndola vibrar en emociones como si todo recordara un centro feliz donde adorar tres corazones.   Y así llegó sintiendo aquella llama a su lugar tranquilo aunque remoto pero al volar buscando aquella rama tan solo contempló...su nido roto.   Ernesto Cárdenas.

El Despertar de un Sueño

  El Despertar de un Sueño De tus amores mío es el postrero  y acaso en sueños siempre esté contigo  mi amor sabes, no fue por tu dinero  como tampoco fue un amor mendigo  Fue aquel orgullo para ti primero que el difícil e ingenuo amor conmigo no le importó mi lumbre a tu brasero ni tampoco finezas de mi trigo Mas yo seguí soñando tantas cosas creyendo que el rosal da solo rosas y como al despertar, el sueño expira   pues, me quedé despierta meditando  ¡¿Cómo puedo soñar me están amando Sabiendo en realidad que eso es mentira?!  Beatriz Vicentelo

Como una brasa...

Pensé que ya era tarde para el paso antiguo de tejer una esperanza para olvidar el tiempo del ocaso y retomar de nuevo la confianza.   Cambié sin entender a otro motivo otro modo de ver tras la ventana del alma que logró el definitivo apremio de habitar otra mañana.   No supe cómo fue que sin notarlo la luz llegó hasta fin de mis rincones natural sin por qué y sin planearlo para llenar mi ser de sensaciones.   Para entender al fin que cicatriza por dentro algún dolor, pues todo pasa al descubrir detrás de la ceniza que aún arde el corazón como una brasa.   Ernesto Cárdenas.

Delirio

 Delirio Si te viera al frente ¡Ay!   No sé qué haría ¡Al frente de mi frente con tus ojos moros!    Con tu sonrisa entre manojos que rueda y rueda por la mente mía   ¡No sé qué haría!   Ay que no sé qué haría! Se echarían al viento mis sonrojos con la pasión voraz de mis antojos revolviéndose ¡Locos de alegría!   ¡No digas que es demencia alucinante! No arguyas que es locura “rocinante” que galopa a molinos de tu viento   con la punta de lanza en cruz de acero incrustando el ardor en sentimiento porque solo  yo sé,   ¡Cómo te quiero!   Beatriz Vicentelo

Telaraña

Telaraña  Es la vida, astuta sigilosa ¡Es imantada araña de rincones! Yace con su mandíbula de arpones y teje su babilla pegajosa Y el hombre en su humildad, con su pasmosa aceptación  añora los arcones   que guardan un pasado de emociones como un providencial caudal de rosa.  Y aflora..., "la niñez con su inocencia" "la primera ilusión de adolescencia" ¡Ah hilandera de falsa cuadratura! Que teje disfrazando realidad ¡La vida da su hilar de mortandad! Sabiendo bien  ¡Que es nuestra sepultura! Beatriz Vicentelo

El cariño de dos...

El cariño de dos sigue latente desde siempre, por lo actual y por lo ido detrás de lo real o lo aparente que vuelve de otros tiempos sin olvido.   Pues el amor de ayer hoy se repite viene desde el recuerdo de otra cita no pierde la emoción que lo acredite desde el tiempo ancestral del troglodita.   Es el mismo en su ardor y en su arrebato en su forma de atar los corazones es lo emotivo de un instante grato qué sabe de delirio y de obsesiones.   El cariño de dos es la manera de unir las almas en un solo anhelo es comprender el rojo de la hoguera y la magia sensual del terciopelo.   Es el empeño y la delicadeza que entiende de las formas armoniosas es un misterio y es esa rareza que hace crecer con lágrimas las rosas.   Ernesto Cárdenas.

Soy un hombre de ayer...

Soy un hombre de ayer que no me adapto a ser peón de una corriente burda tal vez en mi razón por no estar apto para aceptar una existencia absurda.    Los tiempos cambian,  todo involuciona lo mediocre nos gana la batalla todo lo que es honor hoy se abandona ante el paso fatal de la canalla.   No hay Fidias esculpiendo sus estatuas ni se admira el pincel de Tintoret t o gira la incomprensión en esas fatuas visiones donde muere hasta el respeto.   No existen Calderones de la Barca no hay musa de Alfonsina  ni Cervantes y menos los sonetos de Petrarca que hacían las lecturas deleitantes.   Se nos fue Darío y también Heredia Quevedo se nos fue, Lope de Vega y quedó para colmo en la tragedia lo ordinario en las letras que hoy anega. Soy un hombre de ayer, de otros momentos de otra pasión antigua en sus fulgores soy un hombre de ayer  con pensamientos que añora de otros tiempos los valores .   Ernesto Cárdenas. y quedó para colmo en la tragedi...

La Gran Alfonsina

La Gran Alfonsina  Suiza surge fortuita con su lámpara en mano muestra escollada ruta, cristal reverberante Argentina se ofrece con pasión adoptante en cascadas de plata su semblante lozano El amor como duende transformándose enano en rueda de aquelarre, finge ser buen amante esperanza de hielo trae estrella agobiante desilusión suicida le sustenta el desgano Ya el páramo tullido se oxida en frío puerto ¡Su crujido es un llanto que invita al sueño yerto! Y cuando hiedra encona,  vapulea glicina por la espuma de playa que la cresta estremece Mas, la gaviota  eterna con el ala remece… ¡Glorias para la pluma de la gran Alfonsina!  Beatriz Vicentelo  

Aracne y Atenea… mitología griega.

Aracne fue exquisita tejedora altanera, contenta en su ejercicio y también una eterna soñadora muy feliz por su azar y por su oficio.   Llamaba al mundo a admirar lo bello lo hermoso de su tela en otros planos que era como la magia de un destello brotando de su empeño y de sus manos   Jamás pudieron superar su estilo el arte de tejer que era su anhelo su forma magistral de darle al hilo paisajes de otro azar y de otro vuelo.   A Aracne le gustaba su tarea el brillar con sus nobles ejercicios mas fatal se enfrentó con Atenea la deidad de la guerra y los oficios.   La retó, fue ofensiva ante la diosa desafiando arrogante su legado y Atenea emuló con la orgullosa que en la tierra  ignoraba lo sagrado.   Así empezó la lid, la competencia por el triunfo real en la batalla comenzó por la gloria y la excelencia de escalar por lo eximio la muralla.   Aracne en su tapiz mostró pecados lo malo reflejado en sus mil poses mostró todo lo malo en los dictados del Ol...

Yo fui feliz un día...

Yo fui una vez feliz, es mi secreto en lo profundo de otro tiempo grato feliz detrás de este disfraz discreto que hoy busca oscuridades como un gato.   Feliz en todo sin variar en nada tocando casi el cielo con las manos feliz por una fe que afortunada mantuvo en el invierno sus veranos.   Paro torcí el camino, le di un giro a esa oración de paz que me envolvía para llegar a un fin donde deliro lejano de una antigua compañía.   Yo fui feliz detrás de estas angustias que opacan cada paso y cada empeño cargando con pesar las horas mustias que dejan la agonía en cada sueño.   En cada sensación donde persiste la amarga conmoción de mi caída cargando ese pesar de un hombre triste que a bandonó  un amor que era su vida.   Ernesto Cárdenas.

Confronte

Confronte   Cuando en la lejanía vibre eco de tu viento y mi añoranza calle setiembres en verbenas sé que un seísmo fuerte cual punta de barrenas perforará la roca de mi temperamento   Y mi ánimo cobarde no contendrá su aliento y clamará tu nombre que pena por mis venas hincando mis delirios con grillos y cadenas al apresar suspiros quebrando el sentimiento   Mas si vuelve el orgullo contumaz prepotente que vistió tu semblante de modo diferente y terco condiciona,  mi manera de amarte…   Pues, si a lucha me llamas estando yo sentida ¡Con mi cruz de derrota!   ¡Con mi espada vencida! ¡Reiniciaré batalla decidida a enfrentarte!   Beatriz Vicentelo

¡Vaya Pretensión!

¡Vaya Pretensión!   Soy relámpago y luz en tu desvío beso negado en tu alba adamantina el fulgor del reflejo en tu atavío el aroma secreto de tu esquina   Y vienes a mí cual río bravío arrasando con tu agua de rutina placidez de mis yerbas en plantío tronando con mi rosa y suave espina   Y con fuerza tozuda de tu genio forjando aros sin firma ni convenio ¡Extiendes un desafío con tu treta!   Y siendo rayo… ¡Tú soberbio trueno! ¡Yo el raudo del desborde y tú sin freno! ¡Pretendes enseñarme a ser poeta!   Beatriz Vicentelo

Querer o no querer...

Querer o no querer es el dilema luego de padecer mil desengaños cuando total por dentro algo nos quema sin que alivien el paso de  los años.   Por todo lo pasado que nos hiere por ese malestar que nos rodea por ese sinsabor que nunca muere y sabe poner sombra en cada idea.   Querer o no querer luego de aquello de tanto pisar vidrio en el camino es recordar constante el atropello que dejara otro ayer un torbellino.   Rememorar las turbias horas rudas detrás de un golpe que dejara un duelo es no olvidar temores por las dudas es no confiar a veces ni en el cielo.   Ernesto Cárdenas.

El´Árbol y la Alondra

  El Árbol y la Alondra   Y me dijiste un día que era ave de tu árbol el trino  de tu noche que apresura la brisa en tu enramada el enhiesto en tu copa enamorada Y yo volaba bajo tu hoja amada orgulloso mi pico de tu albura desplegando mi vuelo la blancura de una alondra dichosa afortunada   Mas siempre el viento fuerte altera la hermosura y ambos sentimos miedo del riesgo que demandaba la suerte yo al quiebre de tus ramas rodara por arroyos de amargura Mas tú:  ¿Por qué el recelo? si yo nunca fortaleza he sido tuya si acaso se quebraran estas ramas tú tienes la confianza que otras ramas vendrán en crecimiento y, si el viento nos llega con abrojos me mirarás contigo aunque los dos cerremos nuestros ojos mas siempre, siempre unidos Di todo lo que gustes, mas no alzaré mis alas así te digas viejo o estés enfermo ¿A que quiero volar si no te tengo? Si llegara mi hora me sumiré a tu almagre, a tus piedr...

Llegué tarde...

Llegué tarde a s u vida para el caso sin tiempo ya para tomar s u mano llegué cuando la sombra del ocaso señalaba ese empeño como vano.   Para torcer su  rumbo, dar un giro de ciento ochenta grados en s us cosas e intentar revivir algún suspiro para amar desatando mariposas.   Llegué viendo marchita la azucena del ritual consumado en  s u momento llegué ya viejo  sin valer la pena ponerle clara luz a un sentimiento.   Cuando por dentro la inquietud se calma para encender con prisa un nuevo leño cuando vencida la inquietud del alma no tiene ya razón  para otro sueño.   Ernesto Cárdenas.