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Mostrando las entradas de abril, 2025

Te Extraño

  Te Extraño   Umbríos son mis sueños,  sienten frío tu ausencia punza fuerte en madrugada el silencio voraz hinca sombrío y despierto con ansia extrañada   El ansia descontrola orgullo herido mal cobertor tu imagen figurada Y mi silencio en ademán fingido vocifera que no me importa nada   Salobre instante seco de mi boca cuerda vocal que ahógase en garganta el insistente tic tac,   toca y toca   y pórtico de angustia, se agiganta Orgullo se agazapa en magra sombra finalmente, cae inerte y..., te nombra      

Crepuscular...

Crepuscular y anclada en sus ideas nunca supo ser noche ni ser día su rumbo se enfocaba en odiseas diversas de un temor y una apatía.   Jamás pudo gritar sus emociones ni concretó su paso el albedrío y navegó rumiando tentaciones girando su andar en el vacío.   El tiempo fue ajustando su costumbre a dibujar sombras en la almohada y se adaptó a lo feo de la herrumbre fundiendo su sonrisa con la nada.   No supo del cariño verdadero de la pasión real que da un encuentro ni quiso comprender el milagrero delirio de un sentir que late dentro.   Y se enredó por siempre en la sombría inercia de una niebla que la ataba  tal vez para ignorar la cobardía de su alma sin amor que la mataba.   Ernesto Cardenas.

Sol de Otoño

Sol de Otoño   Era la undosa brisa sobre el asoleado cañaveral de otoño, cuyo pulso desliza en sueños de viudez el mimo inusitado en el solaz encanto de una tarde sumisa   Galante se acercó, cuando el maizal dorado doblaba su cosecha exuberante indecisa, se ajustó la visera con giro ilusionado cintilando en sus ojos, el haz de su sonrisa   ¡Le regaló él, sus vientos con cintas de recojo! ¡Y cantaron las milpas cual fuera primavera! Sol en pitiminíes ofrendó su manojo   a renacidas zarzas por faldas de su monte Y con pudor vencido por magia de jumera degustó besos de hombre..,  ¡A trinos del sinzonte!   Beatriz Vicentelo    

Las grayas… mitología griega.

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    Nacieron viejas con cabellos grises sin las pupilas por donde atisbar sin una tierra, sin tener países porque sus cunas fueron siempre el mar.   Hijas deformes de remotos dioses soledades espantosas de otra era sin un contacto, sin saber de roces atadas a ignorar lo que hay afuera   Eran las Grayas en los estertores difusos de una historia legendaria tres almas tristes que entre los horrores vivieron sin saber de una plegaria.   Las tres y un ojo para verlo todo para rimar un solo pensamiento las tres forma ndo un ente  como un modo que obligaba al ritual de un  aislamiento.   Poco se sabe de este espanto antiguo de tres seres grotescos con un ojo de un habitar en un estrato  exiguo sin saber de una risa ni un sonrojo.   De estar unidas por eternas rutas que mezclan   lo fatal  de sus caminos de ser tres almas en aquellas grutas atrapadas por siempre en sus destinos.   Ernesto Cárdenas.  

El sátiro, mitología griega...

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  El sátiro , mitología griega... No teniendo el valor de la palabra por montes vaga olfateando escenas marcando la pezuña de la cabra su paso raudo de avideces plenas.   El sátiro tenaz traza el camino en busca del placer que dionisíaco rubrica sus lascivias donde el vino reafirma los designios del zodiaco.   Que lo hace rey total de sus dominios con su bestial  y alegre independencia y escaso en su bregar de raciocinios extrema lo sensual a la insolencia. Es la parte total, libidinosa de un ente por amar que se desboca con su peludo cuerpo en la nerviosa manera de gozar con alma loca. En busca de las ninfas solitarias para abrazarlas con tesón y furia al desatar pasiones incendiarias con los ojos brillantes de lujuria.   Ernesto Cárdenas.  

¿Por qué no soy normal?

¿Por qué no soy normal?, ¿Por qué me extremo? con este sentimiento sempiterno buscando con mi fe lo que supremo me enfrenta con el cielo y el infierno. ¿Por qué la pienso tanto, por qué sigo? un rumbo sin cesar que no abandona el ansia pertinaz donde fatigo el alma en un sopor que me obsesiona. Qué grita, se arrebata con su esencia buscando más allá de la medida razón para sentirla en la evidencia de todas las acciones de la vida. ¿Por qué soy lo distinto, por qué miro? por dentro los espasmos de mi hoguera porque la evoco siempre en un suspiro amando con la rabia de una fiera. ¿Por qué esta soledad, por qué me aparto? de todos como arando en impaciencias y en esta conmoción jamás comparto mi sueño con ajenas existencias. ¿Por qué mi Dios me envuelve un torbellino? de pasión que me arrastra hasta el exceso y por qué voy tras ella en el camino radical, demencial como un poseso. Ernesto Cárdenas.

Tres Puertas

 Tres Puertas En cumbres de inspiraciones hallé tres puertas abiertas ¡Ah! Puertas entreabiertas contraria a las perfecciones; dentro de esas intenciones mi asombro surgió inicial quería saber total qué encerraban su destreza cauta por naturaleza decidí mirar igual La alta era Provocación… la baja era la Molestia mediana Falsa Modestia las tres puertas sin caución Cuidando  mi condición de mujer vivida  y vieja decidí ver por la reja aunque podía elegir pero entrar o me salir ¡Era fastidio con queja! Ignoré Provocación y también falsa Modestia quieta estaba mi molestia para aceptar vejación; así,  sin mucha atención miré las tres puertas,  quieta claro que mi lengua inquieta blandía sabiduría, mas eso no encajaría a mi inteligente treta Llamen a mi precaución si soberbia o inteligencia  mejor optar por prudencia  ignorando invitación; Ira dará a la intención de fastidiar mi paciencia e hice uso de mi experiencia con las tres inquisidoras, al final las ...

Por necesidades mutuas…

Vamos a estar los dos en el sendero después cuando se acaben la mañanas unidos enfrentando el verdadero motivo del bastón y de las canas.   Cuando la noche se nos venga encima entre los reumas y el confinamiento cuando el bullicio emocional no anima y se pierda en la marcha hasta el aliento.   Vamos a estar en ese instante clave medio locos tal vez o medio cuerdos vamos a estar en un silencio grave sumidos en nostalgias y recuerdos.   Entre pastillas y presiones altas dolor de espaldas olvidando cosas como algo natural que sobresalta en medio de tensiones caprichosas.   Por eso es necesaria la simbiosis de dos para la marcha por la vida para aliviar quizás una esclerosis o alguna enfermedad desconocida.   Así que meditemos, no perdamos este instante real y concluyente para saber unidos donde vamos cuidándonos los pasos mutuamente.   Esa es la gran verdad no hay otra forma para evitar la soledad que apena esa para los dos como una norma que ponga amenidad e...

Con pitos y matracas...

Te fuiste sin aviso para herirme para matar en mí toda alegría te fuiste por sorpresa y sin decirme ni un adiós natural por cortesía.   Fue venganza total dejarme solo para hundirme entre quejas y lamentos para observar mi llanto donde inmolo por tu amor mis mejores sentimientos.   Pero jamás ilusa te fijaste detrás de esta  sonrisa mi tormento ni tampoco abismal ese desgaste de tanto soportar tu aburrimiento.   Tu forma vana de vivir con prisa sin un momento de pasión latente sin asomar al paso una sonrisa para atenuar en ti lo repelente.   Por eso más que herirme, me has librado por siempre de tus torpes alharacas y al saber que no estás, que te has marchado lo celebro con pitos y matracas.   Ernesto Cárdenas.

Es de todos...

Este amor que nos vibra y que hoy vivimos que nos calienta, ensalma y que nos grita este rato feliz donde sentimos algo que nos florece y nos levita.   Parece lo genuino de un encanto un himno que regala el universo como una bendición o un sacrosanto motivo para un salmo o para un verso.   Este amor que creemos diferente para un acontecer como un agrado este amor ya ocurrió tiene expediente en otros corazones del pasado.   Otras pasiones que apuraron prisas de un sentir  sobre el tiempo y su medida con ansias, esperanzas y con risas más allá del dolor y de la herida.   Pues somos natural las   consecuencias de un patrón ancestral que nos aúna al cariño con  otra s  existencia s que am aron  bajo el brillo de otra luna.   Con emoci ones  y con sus latidos como tú, como yo sin variaciones amores que hoy son sombra y son olvidos y tuvieron también sus ilusiones.   Pretéritos amantes de otros días de otros siglos tal vez, otro suce...

Hoy recordando...

  Hoy recordando viejos tiempos idos no pude ver lo tuyo indiferente por aquellos momentos fallecidos que quedaron atados en la mente.   Que no se van, que siguen en el sueño mezclados a un afán como un obseso de continuar tenaz en ese empeño absurdo de esperar por tu regreso.   Ese que no será tras tu partida por cosas muertas que no vuelven más y por razón de lógica en la vida que no tiene como un río marcha atrás.   Sé que es locura continuar pensando en algo que no está, que ya no existe tras un letargo que se va sumando a lo cruel, a lo amargo y a lo triste.   Y e stoy al tanto y por demás consciente de este epitafio de mi azar sin ruta y este gastar el tiempo inútilmente detrás de un sueño vano que me enluta .   Pero ya ves prosigo poco a poco como un fantasma que jamás verás carga n do una esperanza como un loco sabiendo de qu é   nunca volverás.   Ernesto Cárdenas. ...

Aún muriendo…

Diré que no te fuiste, que tu ausencia es solo temporal como la nieve diré que fue tan solo una emergencia que pasará sin más ...   pues será breve.   Ocultaré mi rostro entre la sombra sin nadie descubrir mi desventura caminaré sin ruido por la alfombra mintiendo sin que sepan   mi tortura .   Seré de mi tragedia un inquilino lejano de la gente y su rutina seré lo que se rinde ante el destino que puso entre nosotros la neblina.   Sin nada comentar, sin un lamento sin demostrar interno lo que amarga sin rubricar afuera un testamento que diga la tristeza que me embarga.   Diré que no te fuiste, que estás cerca de todo mi sentir siempre   tremendo diré que estás aquí con mi alma terca diré que no te fuiste aún muriendo. Ernesto Cárdenas.

Con mi olvido...

Temiendo que jamás te olvidaría vestí las rimas con mi propio duelo y en esa adversidad se hizo manía mirar las cosas sin hallar consuelo.   Buscando en lo crucial la forma exacta para evadir  el viejo conformismo algo para saber que estaba intacta la fe para saber que era yo mismo.   Años pasaron agotando empeños para romper el muro del tormento para matar los tigres zahareños de tu memoria entre mi pensamiento.   No imaginas los tramos del calvario que crucé por caminos torrenciales y esos instantes donde fue notorio el paso de mi angustia entre cristales.   Pero encontré tras mi tesón la brecha de una  luz en la esquina de tu ausencia para escapar   de esta ilusión maltrecha y disfrutar al fin sin tu presencia.   Para no ser de tu capricho un ente como algo en su interior que ha fallecido para romper de tu opresión el puente pisando tu recuerdo con mi olvido.   Ernesto Cárdenas.  

Como muriendo...

Aquel amor tan nuestro ya no existe se asfixió en el ayer sin darnos cuenta quedando entre los dos solo lo triste de algún recuerdo grato que hoy no alienta. Nada pudo evitar el desenlace de esto que fuera luz de otro momento tan solo observar lo que ahora yace después de rubricar un testamento. No sé si fue por una acción que burda llevó las emociones hasta el tedio o si cansados de una vida absurda no vimos en nosotros el remedio. Ni el valor al final para explicarnos lo que opacaba el sueño de otros días ni tiempo de un instante para darnos una esperanza ajena de porfías. Porque rompimos del amor las riendas dejando lo que pudo ser tremendo  y así tomamos diferentes sendas para quedar los dos como muriendo. Ernesto Cárdenas.

Tú mi Soneto

 Tú mi Soneto Sigo haciendo poemas al amor porque deseo que el cielo conceda la quimera y que nada impedir pueda ni el trueno con su timbre arrollador Mis poemas de dulce cobertor en el áureo vórtice que rueda es la hora inmaculada que se hospeda en los pétalos ampos de mi flor Y tú..., tú eres mi más bello soneto el que adorna con gloria mi secreto y el que tú y yo tenemos por ventura Saltan claro en el desliz de escritura al leer mi soneto - algo indiscreto- dos amantes, que forman su estructura Beatriz Vicentelo 

Para olvidar al mundo...

Nunca es grato el amor con el apuro acelerando del sentir lo bello nunca es bueno el amor cuando lo puro del romance se torna en atropello.   Cuando se aprieta el lapso en el suceso y todo se resume en emergencia cuando no alcanza el tiempo para un beso y se mezcla el afán con la impaciencia.   Porque el amor es retoño y afluente más allá de la noche o las auroras debe ser la emoción, lo trascendente sin pensar en el curso de las horas.   Razón para evitar el desacierto al beber el cariño sorbo a sorbo por una amenidad, por eso cierto que sabe que el reloj es un estorbo.   Porque el amor es parte de ese rito que sabe del delirio lo importante es viajar sin apremio al infinito para olvidar al mundo en ese instante.   Ernesto Cárdenas.

Yo Pecador II

Yo Pecador Yo, miserable barro que camina y respira y necio se rebela frente a magnas bondades yo cínico suicida, caprichoso que expira maldiciendo sufragio de vida frente a  Hades... Yo, que quejumbroso ando, con lujuriosa pira lamentando mi suerte, acechando maldades yo convenido humano que alzando falsa lira oculto maldiciones, hurtos y falsedades. Yo invoco ante tu cruz, despojar mi desgracia desechar inmundicias para alcanzar la gracia aspirando el perdón de tu celeste esencia porque soy,  todavía aquel romano demente que te cambia por plata,  el romano inconsciente que juega...,  con el sayo de tu santa paciencia Beatriz Vicentelo  

Se ama...

Se ama para entregar, dar de uno mismo y recibir también cordialidad para retar el tiempo y ese abismo del hastío que da la soledad. Para la puerta abrir a otro motivo interno en ese afán de prender luces para dejar atrás lo negativo de sombras con sus miedos y sus cruces. Por retomar antiguas esperanzas para una reacción confirmatoria para olvidar los filos de otras lanzas que eclipsaron recuerdos de otra historia. Con nuevo corazón al darlo todo por la ilusión que el cielo nos regala atando a nuestro sueño el grato modo de sentir que flotamos como un ala. Se ama para lograr ser diferente para otra sensación y otro destino para escapar del tedio, del torrente y recordar a Dios en el camino. Ernesto Cárdenas.

Ya Verás...

Ya Verás...  Tú,  sombra ansiada e insomne de mi triste ventura Tú, que traes mis lunas, con aroma de hombre Tú, sol de mi horizonte, nacido en mi locura Tú, sombra de lujuria, ocultando tu nombre   Tú, que de ti me alejas, que no oyes mi   llamado Tú, que estás disfrazando, tú el que nunca me ruegas Tú, que finges cariño sin estar a mi lado Tú que viertes promesas... ¡Tú, que conmigo juegas!   ¡Tú!…, Solito llegarás hasta mi cabecera y sin que yo te vea, desfallecido en llanto besarás mi retrato, rogando que te quiera   Y yo, con voz soberbia dentro de mi retablo con tremulantes labios, gritaré con quebranto "Ahora que sí ruegas.., ¡Váyase usted al diablo!" Beatriz Vicentelo  

Separarnos...

Separarnos sería una locura luego de tantos retos, tantos años sería comenzar otra aventura tal vez entre lunáticos y extraños.   En otra facultad que diferente cambiara el equilibrio de las cosas para sentir el sueño penitente en medio de las noches silenciosas.   Juntos somos la paz, la concordancia razón al corazón para un mensaje Juntos seremos rimas y constancia llenando de colores el paisaje.   Como algo grato de escribir la historia tomados de la mano firmemente por la virtud total, confirmatoria de amarnos por encima de la gente.   Separarnos sería el cataclismo andar como fantasmas sin un puerto sería contemplar solo el abismo y el alma sepultar sin haber muerto.   Ernesto Cárdenas.