Cicatrices Que No Mienten
«Cicatrices Que No Mienten» Se oculta entre palabras y sonrisas, se viste de bondad para engañar, pero deja señales, cicatrices que el alma no consigue desterrar. Se arrastra como polvo en la conciencia, invisible a los ojos del que hiere. Mas dentro, cada acto deja esencia y al fin la culpa siempre lo prefiere. No hay sombra que lo tape eternamente, ni risa que lo logre disfrazar. El mal regresa, lento y persistente, a recordarnos lo que hizo sangrar. Y aunque se calle, nunca se disuelve, permanece en la piel como un tatuaje. No basta con fingir que se resuelve, pues vuelve a aparecer en cada viaje. Lo niega quien lo hizo, por costumbre, con gestos de virtud y falsa calma. Pero el dolor florece en la penumbra y rompe sin piedad la propia alma. No hay tiempo que lo borre por completo, ni olvido que le quite su arremedo. El mal retorna en sueños, en secreto, como un castigo que no tiene miedo. Y cuando ya no queda luz ni abrigo, cuando el silencio pesa más que el día, el mal se sie...