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Mostrando las entradas de julio, 2025

Cicatrices Que No Mienten

 «Cicatrices Que No Mienten» Se oculta entre palabras y sonrisas, se viste de bondad para engañar, pero deja señales, cicatrices que el alma no consigue desterrar. Se arrastra como polvo en la conciencia, invisible a los ojos del que hiere. Mas dentro, cada acto deja esencia y al fin la culpa siempre lo prefiere. No hay sombra que lo tape eternamente, ni risa que lo logre disfrazar. El mal regresa, lento y persistente, a recordarnos lo que hizo sangrar. Y aunque se calle, nunca se disuelve, permanece en la piel como un tatuaje. No basta con fingir que se resuelve, pues vuelve a aparecer en cada viaje. Lo niega quien lo hizo, por costumbre, con gestos de virtud y falsa calma. Pero el dolor florece en la penumbra y rompe sin piedad la propia alma. No hay tiempo que lo borre por completo, ni olvido que le quite su arremedo. El mal retorna en sueños, en secreto, como un castigo que no tiene miedo. Y cuando ya no queda luz ni abrigo, cuando el silencio pesa más que el día, el mal se sie...

Ya sé que no me entienden…

Ya sé que no me entienden, que carezco de afinidad con todo lo de afuera que no me adapto al mundo y permanezco ajeno de emoción y de bandera.   Sin nada que me incline a los motivos de aquellos que del grupo son rehenes tal vez por los instintos primitivos que ancestros me impusieron en los genes.   Estoy loco dirán, que no me adapto al modo de existir tras lo aparente que para congeniar nunca estoy apto perdido en otro mundo diferente.   Uno donde me fugo del tumulto en busca del silencio necesario para tener el libro como un culto en medio de mi paz como un santuario. Que sigan cabalgando por sus goces los otros sin hallar definiciones revueltos en delirios y en mil voces atados por rutina a sus ficciones.   Los que ignoran que hay luz tras las cortinas sin luchar por el logro de algún sueño los que habitan alegres sus neblinas sin salir de lo ruin y lo pequeño.   Y este es el modo abierto en que confieso andando como siempre por lo clar...

A Quien Ama La Poesía

 «A Quien Ama La Poesía» No soy quien corta al verso su alborada, ni endereza la flor que da el poeta, mi alma no enmienda, solo se sujeta al canto que en su voz queda sembrada. Si dice el viento cosas encantadas, yo escucho sin juzgar, sin una meta, pues cada sílaba, por simple, inquieta mi pecho con verdades elevadas. No busco la razón, ni la medida, yo siento lo que el alma me señala, la voz del corazón es mi guarida. Y si un poeta canta y no se iguala al arte que corrige esta partida, lo aplaudo, aunque su rima esté sin ala. soñar desde adentro y renacer día a día. (Escribo Para Que El Silencio No Duela.) Natuka Navarro – Luna Poetiza

Suspirar Al Rocío

 «Suspirar Al Rocío» Suspirar al rocío es despertarse,  el alba aún respira entre cristales, el mundo, sin dolores ni ritual es, permite que el silencio pueda amarse. Es gesto de la flor por entregarse, mirada sin temores ni puñales, es canto de los días más leales y el alma que se deja acariciarse. Es breve, como todo lo que cura, mas deja en el espíritu esa una huella, igual que luz que brota de ternura. No es fuga, ni ilusión, ni cosa bella: es paz que, sin nombrarse, se asegura al ver la vida entera en una estrella. soñar desde adentro y renacer día a día. (Escribo Para Que El Silencio No Duela.) Natuka Navarro – Luna Poetiza

El refractario soy...

El refractario soy que no comprende al otro con su paso cotidiano el que no se adapta y jamás aprende a contentar mi ser con lo mediano.   Y duele ser distinto, diferente ser visto por los otros como un druida distante del tumulto y su corriente sin tener una puerta de salida.   Tal vez sea el calvario de los locos este existir sin concretar amparos este triste vagar como unos pocos que son mirados como bichos raros.     Por vivir otros sueños en sus ratos en sus momentos y en sus emociones para andar por la mente en arrebatos para inventar un mundo en sus ficciones.   Soy lo que soy con mi perfil huraño viviendo con mis libros y mis retos el contumaz anómalo, el extraño que encuentra espiritual sus vericuetos   El refractario soy, el que remito la fe serena que me da la calma y el ermitaño, porque necesito el silencio de las noches en mi alma   Ernesto Cárdenas.

Hasta ese instante...

Amo la claridad y este camino  sin curvas de mi ser y de mis cosas  para olvidar de ayer las nebulosas  y dirigir yo mismo mi destino.    Tomar las riendas, contemplar auroras  romper aquello que no tuvo altura  y así en mis noches la literatura  gozar leyendo sin fijarme en horas.    Viajar los libros, conocer los pasos  del valiente, del vil y de los santos  sentir las risas y también los llantos  que dieron triunfos y también fracasos.    Con mis silencios donde bien me encuentro  con mis delirios sin ajenas huellas  con mis empeños y con las estrellas  de algún recuerdo que ilumina dentro.    En esos tonos de un afán diverso  de un desafío por tener mi meta  tras algo grato donde nada veta  la idea siempre que termina en verso.    Esa es mi vida, la que bien me abriga  me da conciencia sin pisar el filo  y es la manera donde estoy tranquilo  has...

Gota De Lluvia

 «Gota De Lluvia» Una gota cayó sobre el cristal dibujó su camino sin demora, como un verso que cruza la memoria, y se borró en el fondo del portal. Fue un instante de luz entre las nubes, tan fugaz como un sueño en la corriente, como un temblor que pasa levemente, y deja en la piel huellas que no subes. Vi su forma temblar contra el espejo, rompiendo el orden mudo de la tarde, y mientras mi alma buscaba cómo arde la nostalgia al volver sobre lo viejo. Pensé en lo que no fue, lo que perdí, entre los días que llueven por dentro, y en el amor que, callado y sin centro, aún gotea en lo que nunca escribí. soñar desde adentro y renacer día a día. (Escribo Para Que El Silencio No Duela.) Natuka Navarro – Luna Poetiza

Mis lecturas...

Me he ido adaptando a la quietud, a la noche silenciosa para retroceder  al pasado, para caminar  el presente por  los párrafos de un libro ,  anudando sensaciones, percepciones ,  ante aquellos momentos de otros tiempos, donde un alma, un corazón en lucha contra lo imprevisible rompió los diques del conformismo, el de las leyes establecidas ,  para saltar con su empeño a otros niveles, a otras frecuencias ajenas de la lógica y del racionalismo, racionalismo del hombre común ,  que no entendió, que no discurrió que esas almas y esos corazones eran conmociones apartes, exaltaciones vedadas y prohibidas ,  para los aplanados y para los pusilánimes. Y es bello profundizar, separar con la experiencia, con una buena lectura la flor de los arbustos, la armonía de la incoherencia, para entender en el proceso del por qué de las acciones, el por qué de algunas conductas que hoy parecen sobrehumanas por la obstinación, por la terquedad de ciertos seres...

El Velo Del Instante

Escribo porque algo dentro de mí lo exige, como una llama que no se apaga. No es por aplausos, ni por miradas ajenas. Es una necesidad profunda, inevitable. Como si las palabras fueran parte de mi respiración, una extensión de mi ser. Cuando escribí "Cuando el Silencio es Lector Único", sentí que mi voz no venía de mí, sino de un lugar más hondo, más antiguo… un rincón interno que solo se calma cuando dejo que la palabra nazca. Escribir para mí no es una elección: es una forma de existir. Hay una fuerza que me empuja desde dentro, no siempre lógica, pero siempre verdadera. Es el don de existir en la palabra. También escribo para crear mis propios universos. Cuando me enfrento a la página en blanco, las letras empiezan a danzar y, sin darme cuenta, estoy construyendo un mundo frágil, íntimo, lleno de ventanas y de fuegos encendidos. Es mi forma de tocar lo que siento. Mis verdades no caben en el cuerpo: necesitan espacio, forma, eco. Y ese eco vive en lo que escribo. Sé que mu...

Yo te Recuerdo

  Yo te recuerdo   Yo te recuerdo ahora como un sueño con esa tozudez de la añoranza que se quiebra en mi hora de esperanza anhelando que seas aún dueño   Dueño del sufrimiento de mi empeño dueño de mi hora débil de romanza de mis porfiados cantos de alabanza que brotan insistentes del ensueño   Ora eres el amor desatendido en la postura de una gran señora, cartel que me da el tiempo envejecido   enmascarando al ave soñadora, que vuela dentro hincando inquisidora el alma…, que te quiere y te ha querido   Beatriz Vicentelo      

No sé

No sé cómo llegaste a lo apremiante del arpa azul que guarda el sentimiento rompiendo con tus notas el instante del hilo que me ataba al desaliento.   Grata sorpresa que tocó mi puerta perfumes vaporosos en la estancia de un alma que sin dudas se despierta sintiendo de la vida la importancia.   No sé cómo llegaste y envolviste aullidos de mi fiera en la confianza haciendo comprender que estás, que existe la bella  bendición de una esperanza.   Sonrisas que sorprenden tras el muro estrellas que regalan sus matices y besos complotados al conjuro que saben de la magia y las raíces.   No sé cómo llegaste, como diste arrullos con tu amor en mi reproche y dulce en tu pasión también pusiste luciérnagas en medio de mi noche.   Misterios del amor que profundiza anhelos que desnudan sensaciones y encuentran más allá de la ceniza el fuego que desborda corazones.   Ernesto Cárdenas…  

En Cada Brote Que Asoma En Mi Pecho

 «En Cada Brote Que Asoma En Mi Pecho» En cada brote que asoma en mi pecho, hay huellas de ti, de tu forma de hablar, como si el verbo tomara derecho de entrar en mi vida y quedarse a morar. Tus palabras —susurro y bandera—, se alzan al viento cuando no estás, y aún en el silencio más hondo y cualquiera las oigo latir, como si aún me las das. Me enseñaron que el verbo construye, que nombra, que invoca, que puede sanar, y ahora sé que tu voz —aunque huye— se queda en mi piel, como el mar en la sal. Tus palabras son eco y semilla, pero también son raíz y canción, me habitan, me duelen, me brillan, y a veces, sin más… me salvan del no. Así, cuando el mundo se apaga y declina, cuando el frío parece ganar su lugar, yo vuelvo a tu voz, que me nombra y me inclina a seguir, a creer, a volver a empezar. Porque hay palabras que nunca se mueren, que duermen tan solo para florecer, y las tuyas, aunque lejos se alejen, me enseñaron el arte de renacer. Tus palabras son eco y semilla, y en mí —si...

Jericó…

"Los sacerdotes tocaron las trompetas, y cuando el pueblo oído el sonido de las trompetas se puso a gritar clamorosamente, las murallas de la cuidad se derrumbaron" Josué 6,20. En Jericó soberbia se alzaron vastos muros que asombraron al mundo de los tiempos oscuros. De otras almas lejanas que marcaron la historia sepultada en la arena de una antigua memoria. De otras voces que un día entonaron sus cantos o pisaron sus calles con sonrisas o el llantos. Por pasiones ya muertas de un feliz aspirante al amor de una dama de otro sueño hoy distante. En Jericó algún sabio contempló claros rastros de otro cielo distinto y otro rumbo en los astros. Presagiando un destino de confusos indicios que copiaron más tarde los escribas fenicios. Al seguir esa huella que tatuó lo asombroso en la piel de las piedras de un final angustioso. De un momento perdido de apretadas neblinas que dejaron esfuerzos en el polvo y las ruinas. Bajo un golpe terrible que causo la tremenda conmoción de algo tr...

Donde La Selva Me Nombró

 «Donde La Selva Me Nombró» Todo comenzó junto al río y la selva, cuando el aire olía a tierra mojada y la luz del sol se colaba entre ramas como si el cielo pidiera permiso. Tú llegaste sin ruido, sin destino, con los ojos llenos de tiempo antiguo y la piel marcada por caminos que solo entiende quien ha vivido lejos. No dijimos nombres, ni promesas, porque el lenguaje no sirve en la selva. Bastó un gesto, una mirada que sabía más que mil palabras. El río nos envolvía los tobillos, y en su corriente dejábamos el miedo. La selva nos respiraba despacio, como si nos estuviera soñando. Allí, donde nadie ve, donde el mundo olvida su reloj, yo nací de nuevo. No por ti, sino por todo lo que despertó en mí cuando dejé de buscar y simplemente fui. Donde el agua fluye sin testigos, y el silencio no asusta… allí me encontré. Allí la selva me nombró. soñar desde adentro y renacer día a día. (Escribo Para Que El Silencio No Duela.) Natuka Navarro – Luna Poetiza

Cien

Se apartaron del amor y de cien cosas imposibles de nombrar por cien motivos cien absurdos que mataron mariposas y cien formas de saber que estaban vivos.   Cien recuerdos que dejaron las supremas emociones de cien noches, cien delirios y cien besos que enmarcaron cien poemas que hoy se tornan al soñar en cien martirios.   Se apartaron y apuraron cien dolores por a un hecho que mostraba cien barreras y borraron del ayer los cien colores de cien luces que anunciaron cien hogueras.   Y marcharon a través de cien caminos sin olvido natural por cien razones y cruzaron sin cesar cien torbellinos cien maneras de matar cien ilusiones.   Ernesto Cárdenas…

Cuando me Vaya- Glosas

  Ausente! La mañana en que me vaya más lejos de lo lejos, al Misterio, como siguiendo inevitable raya, tus pies resbalarán al cementerio   Ausente,   César Vallejo   Cuando me Vaya   Tocará fiel clarín en atalaya flébil entonación casi solemne gritará mi ausencia su voz indemne "¡Ausente!...   La mañana que me vaya"   Y tú,   perdido en dudas, sin criterio preguntarás por horas a la vida ¡¿Quién me dio la boleta de salida?! "Más lejos de lo lejos,   al misterio"   Y entre divagaciones por la playa tus ojos se alzarán tristes al monte perplejo mirarás el horizonte "como siguiendo inevitable raya"   Ahí verás caer tu injusto imperio y antes que tosca culpa te flagele en llanto...,¡Sin que nada te consuele! "Tus pies resbalarán al cementerio" Beatriz Vicentelo

Se Abre Para Dar Vida

 «Se Abre Para Dar Vida» No es fácil dar la vida en una herida, abrirse en siete capas sin quebrarse. Y aún sangrando, al borde de la vida, mirar al hijo y por amor quedarse. El bisturí no corta solo el vientre, también el alma se desgarra adentro. Y el mundo, indiferente o imprudente, no ve el milagro envuelto en el tormento. Dormir no duele tanto como alzarse, caminar es batalla silenciosa. Y aun así, cada día al levantarse, es madre, aunque su carne esté llorosa. No hay punto que se cierre en una noche, ni herida que no pese en el reposo. Pero el amor le dicta: “¡haz derroche!”, y se cose a sí misma con sollozo. No es salida más fácil, es coraje, es guerra silenciosa, sin pancarta. Es cruzar con dolor todo el pasaje por alguien que aún no dice una palabra. soñar desde adentro y renacer día a día. (Escribo Para Que El Silencio No Duela.) Natuka Navarro – Luna Poetiza

Trajo...

Trajo al llegar con su esplendor dulzores en la ilusión que para amar florece para encontrar el brillo en los colores del día en su esplendor cuando amanece.   Le dio teatro y pista a los actores del alma para aquello que estremece por dentro en la inquietud que favorece el trote de un afán a los clamores.   Trajo el candor como algo sacrosanto que arrulla natural en la tranquila luciérnaga que brilla en su pupila.   Que anima al corazón, plasma su encanto divino donde se abre el infinito para amar con pasión hasta el delito.   Ernesto Cárdenas .

Que te podré decir

Que te podré decir que ya no sepas sobre esta humanidad sin trasparencias sobre los hombres sin variar las cepas antiguas de vivir tras apariencias.   Sin demostrar la oscuridad de adentro la que por ser ambigua es la genuina la que jamás se expone y es el centro natural de su envidia y de su inquina.   Que te podré contar de todos esos que abusan sin tener remordimientos y entre sombras, así como posesos no saben apreciar los sentimientos.   Los que roban y denigran, los matan los que le importa poco la empatía los que torturan y los que maltratan al débil, al iluso, al que confía.   Qué te podré decir, que te defino   cada cual se conoce por sus obras sin olvidar que siempre en el camino detrás de la sonrisa están las cobras.   Ernesto Cárdenas.

El hombre Sin Rostro

«El hombre Sin Rostro» Camina entre la niebla sin sonido, la sombra de su nombre lo acompaña. Nadie ha mirado el fondo de su nido, ni ha descifrado el rostro que lo engaña. Habita en lo que nunca se pronuncia, se esconde tras modales y sonrisa. Su voz es una puerta que renuncia y su verdad, un humo que desliza. No hay gesto que revele su condena, ni arruga que confiese su tormento. Esconde bajo el traje su cadena y un corazón dormido por el tiempo. Lo miras y no sabes si está vivo, si siente, si recuerda, si respira. Se hizo un disfraz tan pulcro y tan cautivo que hasta su propia alma lo conspira. Es hombre, sí, pero de piel prestada, de máscaras, de dudas, de abandono. No tiene identidad, solo fachada, y un hueco donde va perdiendo el tono. soñar desde adentro y renacer día a día. (Escribo Para Que El Silencio No Duela.) Natuka Navarro – Luna Poetiza

No acaba de entender...

No acaba de entender el pobre tonto que siempre lo rodean tiburones y al final sea tarde o sea pronto va a sufrir numerosas decepciones.   Por creer sin dudar de la palabra ajena que no siempre es transparente y sin saber del   otro cuando   se labra la traición en la noche de su mente.   Pide   el malo virtud, pide   pureza el sacrificio firme sin inquinas ser entrega, total y ser nobleza como le pide el zorro a las gallinas.   Les pide en su actitud buen pensamiento que tengan por los otros comp asiones que la fe marque claro  el sentimiento con pasos al amor y los perdones.   Que todo lo toleren al momento sin brotar de sus almas una queja para ver al final el mismo cuento con el lobo comiéndose a la oveja.   Ernesto Cárdenas.

Al Ruedo del Fragor

  Al  Ruedo del Fragor   Yo, sumida en tus ojos almendrados tú, atraído por tornos de cadera dos naves en celajes inventados bogando cada cual a su manera   Yo ofreciéndote cielos estrellados tú, brindando tu ardor a como fuera y en nuestros horizontes enfrentados encrestándose está la enredadera   Copiosa en mi espumaje vaporoso mi nave alza su anclaje presuntuoso y se introduce en aguas de ilusión   ¡Le arrastra tu oleaje persistente! Y envuelto de arrebato inconsecuente... encalla en tus revuelos de pasión   Beatriz Vicentelo  

Mentiras piadosas...

Las alas como un acuerdo extiendo en la madrugada y en la rama de mi almohada hace nido tu recuerdo lo tuyo donde concuerdo con lo tierno y con la brasa con este tiempo que pasa sin escapar de lo inerte donde te veo sin verte en un rincón de la casa.   Mi vida toma otro giro hacia el fondo del espejo donde ya se me hace viejo el sueño para un suspiro para un grito donde estiro entre las sombras mis brazos los hilos para esos trazos remendando las auroras donde agonizan las horas sin el sol de tus abrazos.   Pero hago magia en la bruma de una esperanza pequeña engañando a la cigüeña de la noche que me abruma navegando por la espuma de mis rimas y mis prosas inventando mariposas como un loco en su estertor para vivir sin tu amor con mis mentiras piadosas.   Ernesto Cárdenas.  

Nacen Para Iluminar

 «Nacen para iluminar» Nacieron en silencio, sin alarde, como una luz dormida entre la bruma. No buscan más que ser un fiel baluarte, no quieren multitud, solo una espuma. Mas son voces que se alzan sin violencia, palabras que acarician, no lastiman. No gritan su verdad con impaciencia, más bien susurran paz cuando se animan. Del alma brotan limpias, sin temor, como canción que nace del quebranto. La herida fue su madre y su motor, mas ya no hay sombra en su callado canto. No llenan salas, no reclaman trono, su fuego es interior, su fin, amar. Y aunque no brillen alto ni en el cono, pero hay voces que nacieron… para alumbrar. soñar desde adentro y renacer día a día. (Escribo Para Que El Silencio No Duela.) Natuka Navarro – Luna Poetiza

En cada beso...

Hay que tener un rumbo, una manera de amar para un afán, para un aliento hay que cruzar con fuerzas la frontera del tiempo como un salmo y un sustento.   Que de la fortaleza para aquello del alma que nos llena y nos alerta como una forma de estampar un sello como un motivo para abrir la puerta.   Y descubrir un mundo diferente uno en la ruta que sincero explique como lo ausente siempre está presente como desborda el sentimiento un dique.   Por un empeño en que se precipita el corazón que sueña con la cumbre por un razonamiento que nos grita que amar se hace normal por la costumbre.   Por una forma de entender las cosas en un cariño que parece de oro y caminar soltando mariposas unidos por las pieles poro a poro.   Tras comprobar al fin que el desafío de dos es la ecuación de la existencia y una constancia de vencer el frío rozando en cada beso la demencia Ernesto Cárdenas.