Ruego diminuto...
El diamante de la luna sobre el lago se desliza tembloroso en sus cristales como el bello sortilegio de algún mago que recuerda las leyendas medievales. Y en el techo de la noche las estrellas desparraman sus luciérnagas celestes en sus luchas semejando las querellas de guerreros de la luz formando huestes. La brisa alegre retoza con las ramas entonando su canción entre las hojas que parecen ir formando melodramas confundidas sin saber en paradojas. Y en ese hermoso abanico de emociones naturales a mi Dios como alabanza aprovecho para hacer las peticiones como un ruego diminuto a mi esperanza. Ernesto Cárdenas.