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Mostrando las entradas de marzo, 2025

Así te tuve...

Te tuve en mi intención y en el espasmo en las ascuas de todos mis anhelos en toda la amplitud de mi entusiasmo y en toda esa pasión de mis desvelos.   Ceñí tu cuerpo lo fundí en mis ganas ferviente en un afán de placideces y el gusto desbordó las espartanas maneras de mis turbias morbideces.   Mordí con furia en mi tesón tus formas olvidado en la fiebre de razones por aquella ecuación que rompe normas y suelta en su lascivia los leones.   Me perdí sin saber si era yo mismo al verte junto a mí en tus desnudeces y en la brasa de todo mi erotismo desaté de mi ardor insensateces. Voluptuoso, extremado fue el contacto corporal sin medir temperaturas en la fiebre gozosa de aquel acto que me hizo cometer sinvergüenzuras Tu voz pedía repetir excesos arrancar del deseo efervescencias entre la miel caliente de los besos y el  fervor  de incontables apetencias.   Y así te tuve al fin en ese anexo de los dos duplicando las hogueras disfrutando la cúpula del sexo sin...

Caravana

  Caravana   Silentes pasan horas como en el desierto la caravana rutinarias auroras afosan mi mañana disminuyendo el ímpetu de gana   Acude dolor agudo cuando siente una ausencia que traspasa Escoplo puntiagudo por soledad en casa cuyos espectros ya danzan en masa   Un café un cigarrillo ahuyentará trasunta pereza, el orgullo sin brillo puja con entereza mientras ausencia asienta su firmeza   Y cuando casi quiebro la nimia fortaleza que engrana con esfuerzo, enhebro remembranza arcana tratando de seguir la caravana…   “¡Alto!   Fin del camino” Auriga de carreta, deslucido   con botella de vino anuncia con chasquido: Llegamos…, ¡Bienvenidos al olvido! Beatriz Vicentelo  

Meditaciones frente a una rana...

Viscosidad biológica en el verde total en su humedad y en su lisura y en una identidad donde se pierde la idea de su elástica figura.   De su motivación entre el follaje diverso donde encuentra su guarida batracio que aprovecha el camuflaje que puede dar la muerte o dar la vida.   Dar a su sangre fría los vigores que expande para el salto y para el modo de concretar su acción en los rigores que abarcan su equilibrio como un todo.   En su habitad libérrimo y silente del charco bien oculto y poco claro buscando concretar en ese ambiente refugio natural que le de amparo.   Y pienso al observar su anatomía anfibia algún arcano donde encierra detrás de su quietud una energía oscura entre las aguas y la tierra.   Pues tiene algo distinto que descarta alguna conexión con lo que oriundo no logro asimilar porque la aparta de toda relación con este mundo.   Por ser como un misterio, una evidencia difusa entre la noche y su laguna la puedo imaginar una existencia l...

No te miento....

Hay veces te recuerdo, no te miento me vienes en mis ratos a la mente así, sin un por qué con paso lento así sin yo saber sencillamente.   Te asomas al azar de mis instantes dando motivos a mis fantasías y olvido en mi sopor que están distantes los besos en la historia de otros días.   Aunque detrás de todo lo que siento  entiendo que tu amor fue una falacia y qué es normal este arrepentimiento de haberte conocido por desgracia   Por eso es bueno de que estés lejana que habites otro espacio diferente me alegro al despertar cada mañana de verte navegando otra corriente.   Saber que hoy no floreces en mi huerta no sé si por mi suerte o por tu yerro porque al dejarme se cerró la puerta y fui el sepulturero de tu entierro.   Ernesto Cárdenas.    

Amo al Varón

Amo al Varón Aprendí a amar al hombre desde que era pequeña a admirar con placer sus musculosos brazos a aspirar su fragancia,  ver su imagen risueña a valorar su ingenio, riendo con sus "chispazos" Sí aprendí a respetarlo con entrega devota por sobre toda cosa, mi dios de los altares mi validez perfecta con blancor de gaviota alma de serafín y héroe entre millares No conozco al mediocre, ni tampoco al cobarde mucho menos al necio, ni egoísta ni malo ni sucio, ni tramposo,  ni que rencores guarde ni al traidor intrigante.  Ello afirmo y avalo Conocí al hombre..., ¡Hombre que en un aura acristalo! A mí,  no me podrán señalar ni un desmadre si fallé alguna vez con acto de "matapalo" fue porque ese varón  ¡No era HOMBRE cual mi padre! Beatriz Vicentelo  

Tú eres la nube.

Tú eres la nube que llegó del cielo para poner la lluvia en mi cosecha para borrar la noche de otro duelo y darme el calendario de otra fecha.   Pues vienes con la fe confirmatoria atando a mi corcel rosadas cintas con risas en tu azar para otra historia que canta natural notas distintas.   Y sé que esto es normal y es concluyente como un presagio que lo entiende  todo pues para amar de nuevo simplemente el corazón encuentra siempre el modo.   Tú eres motivo para trazar planes para coser tu amor a mi suceso para pisar antiguos alacranes y hasta vender mi alma por un beso. Ernesto Cárdenas.

Agonía del Aventurero

 Agonía del Aventurero En la poca penumbra de su alcoba es su penar,  tristeza con saetas moribunda grisácea piel en grietas siente el sopor que sotierra esperanza. El trafagar rapsódico de vida hace urgente llamado a la braveza mas, cuánto es el quebranto de entereza que el alma se obnubila, tiembla y cansa Y mira cabizbajo, noche y sombra sus duendes que en ramajes se cimbrean burlones, con guijarros serpentean ríos tantos, de errores y de aciertos Y mira más allá de su silencio seleccionando su última aventura para al menos vencido en sepultura poder alardear ante los muertos Beatriz Vicentelo

Fauquier de tinville... el fiscal de la muerte.

Después que escribí un poema sobre la vida y muerte de Madame Du Barry, quise saber, investigar quien la juzgó con tanta saña, quien la arrastró al patíbulo con tan poca compasión y descubrí algo más, y no solo el nombre del fiscal acusador que era Antoine Quentín Fouquier de Tinville, sino su historia que tiene matices de castigos divinos. Pude constatar que este fiscal fue el mismo que tiempo atrás había condenado a morir a Carlota Corday, que todos recordarán porque fue la que dio muerte a Marat, al cual también escribí un poema, fue el mismo que condenó a muerte a los girondinos por simpatizar con el rey, el mismo que condenara a la reina María Antonieta y a otros cientos de personas a la guillotina. Pues bien, para mi sorpresa (y no niego que con alguna satisfacción) evidencié que en su momento fue juzgado, y luego de tantas condena s  de muerte que firmó, la suya también fue firmada para morir de la misma forma, haciendo fiel aquella vieja cita de "El que a hierro mata a hie...

Deyanira I

    Deyanira I Leyenda Mit. Griega   Estando en el umbral del compromiso con temible Aqueloo,   Deyanira mortal princesa, con agrado admira a Heracles quien ofrece el paraíso   Polvo de furia con celo insumiso hinca ansias de Aqueloo y en loca ira ya reta al dios Heracles   que no vira accediendo, sin tregua ni *permiso   Y cridan los relámpagos con flagelos tiemblan con rabia los endrinos vuelos ¡Arde fuego en **serpiente babeante!   ¡Truena el mazo con voz atronador!   Y en curva de **toro el primer amante pierde el cuerno, y ¡¡Heracles triunfador!!   Beatriz Vicentelo   Leyenda: El padre de Deyanira, Eneo, rey de Calidón, la había prometido en matrimonio con el temible dios-río Aqueloo, como rey había que pedirle *permiso, aún para luchar, era su reino. Sin embargo, Deyanira no era una princesa pasiva y no quería tener nada que ver con su pretendiente. Se dice que Heracles, habiendo ...

No fue en vano...

No fue vano aquel sueño de tenerte de atarte a mi delirio en sus tesones y de trotar con risas en la suerte de verte definiendo conclusiones.   Todo vino normal como una pausa del alma, motivando sensaciones para romper la sombra en esa causa que puso en mi entusiasmo bendiciones.   No fue en vano trotar en esa espera teniendo por escudo la paciencia por continuar tenaz en la carrera de un ansia que extremó la persistencia.   Pues todo sucedió   como   esperaba tranquilo, natural  en su proceso sin una conmoción, sin una traba para llenarte el alma con un beso.   Ernesto Cárdenas.

Deja que Hoy ...

 Deja que Hoy … Deja que hoy, mis manos en esperas columpien sus estrellas de fortuna déjame ser sabana de tu duna la única flor de tus enredaderas   Deja traer la noche con esferas donde deslicen cisnes en laguna y que escondida bajo alas, la luna a mi otoño, le cante primaveras   Ah me siento cansada, tan extraña ¡Tanto, que este palor que siento y tengo! Es un disfraz que a justas contengo   para olvidar el divorcio que se apaña... ¡Y ser de nuevo, tu hembra de abolengo! Y tú, el cisne que lealtad entraña   Beatriz Vicentelo

Volverse a enamorar...

  Volverse a enamorar tras dejar la dura soledad por una fe que hoy nos revierte para romper afanoso la atadura esperando florecer con otra suerte. Disipar las nubes, caminar por dentro entender los nidos, retoñar confianzas aspirar perfumes y llegar al centro de sensaciones, sonrisas y esperanzas.   Sentir de nuevo reactivar la ruta de innegables y encontradas emociones apurando una pasión, grata, absoluta para abrir de par en par los corazones.   Para andar con risas, renacer de nuevo con felices conclusiones sin tormentos dejando en el camino eso longevo que mil veces desangró los sentimientos.   Que mató por dentro, que borrara el brillo que dejara cicatriz sobre la herida cuando se vio derrumbar ese castillo de la fe sobre los sueños y la vida.   Porque el cariño no siempre es ese todo que aparece dando luz al escenario muchas veces es la noche y es el modo de enseñarnos la amargura de un calvario.   Volverse a enamorar, busca...

Aromas de Magnolias

  Aromas de Magnolias   Te ha de buscar el alma por altares de luna en el sagrado púlpito del reflectante sueño en cirios glaseados de espléndido diseño en espejos alcorzados en crisol de laguna   Y al encontrarte el alma, será un himno de cuna con notas pernoctando por anturios de ensueño ¡Caerá la cascada con semblante risueño! Arrasando con besos insomne noche bruna   Serás dulce armonía cincelada en mis ojos ¡Con su linfa espumante rodeada de hinojos! Deslumbrante en su río, bella en su ría eolia   Porque ya eres ¡Secreto frenesí subyugante! Con la pomposidad de un viento avasallante coronando en mi frente ¡Fragancias de magnolia!   Beatriz Vicentelo

Nadie sabe...

Nadie sabe mi historia, lo que siento por dentro cuando salgo y te busco inventando un encuentro.   Sin que nunca imagines que yo espero ese instante olvidado del mundo por ser tú lo importante.   Por hacerme distinto e inclinar la balanza a un delirio que ajeno no me da una esperanza.   Pero sigo buscando tras tus pasos mi aliento y eso grato que anima cuando escucho tu acento.   Cuando ríes o cantas, cuando lloras o gritas porque todas tus cosas me parecen benditas.   Nadie sabe la angustia, lo que abordo en las horas cuando no te diviso, cuando tú te demoras.   Son momentos precisos donde nada consuela y la calma se fuga como una gacela.   Porque soy como un sombi que escapó de su fosa para amarte en silencio, pues no sabe otra cosa.   Ernesto Cárdenas.

Danzando a la Distancia

Danzando a Distancia  Tus versos levitaron mis otoños al cielo  con gardenias de ensueño, con jazmines de encanto  suave esencia de aromas sacudió mi desvelo  agitándose mi hora, con desenfreno santo   Y me llené de versos, con belleza de canto  el rayo de la aurora me concibió de anhelo  mientras tú al otro lado, con poder de alicanto  extendías tus alas en inventado vuelo  Dime ¿qué fuera de ambos al no existir la letra?  ¿Si la voz de un poema no arrullara a distancia  no nos embelesara con su eterna dulzura?   ¡La palabra es locura!  ¡Bálsamo de fragancia!  Exquisitez lejana que a dardos nos penetra  haciéndonos danzar  con ritmos de diablura  Beatriz Vicenteo

Se tú sola la reina de la casa...

Si sola eres feliz sigue la rima de mantenerte así por tu bien mismo en tu hogar no permitas ni a tu prima ni otra familia porque es el abismo.   Ni por poco tiempo y menos por meses no cambies nunca tu vivir tranquilo pues pagarás ese favor con creces brindando tu techo a un cocodrilo.   Ya que dar cobijo a otra persona es poner la paz en una ruleta pues verás muy pronto a la santurrona quitarse sin rubores la careta.   Decir lo que haces, poner condiciones en tu acción diaria metiéndose en todo mostrando quién es con sus opiniones su carácter recio y su propio modo.   Intentando de cambiar lo que tú eres dirigiendo tus pasos y tu vida con sus caprichos y sus menesteres para llevarte atada de la brida.   Y no se marchará, será tu sombra será ese dedo que indica lo que hagas será ese general que no se nombra y el error ilusa que ahora pagas.   Todo lo trocará en su rebeldía será la maldición que se rebasa por eso no permitas compañía ...

Siempre hay algo...

Lo que hicimos está... no hay regresiones luego de haber torcido lo derecho cuando fatal tomamos decisiones que trajeron una pena por lo hecho. No importan para el caso los perdones todo vuelve después como un latido hay manchas que no borran corazones ni conocen la sombra del olvido. El mal que se hace nunca se disuelve detrás del tiempo que todo lo escribe lo que se entierra pero a ratos vuelve a la mente diciéndonos que vive. Por un recuerdo que no está marchito y anida en un rincón de la memoria que asoma sin por que como un delito constante sin tener escapatoria. Cuando se arranca a la verdad las cintas y el ayer miramos sin cohibirnos cuando se entiende al fin sin medias tintas   que siempre hay algo para arrepentirnos. Ernesto Cárdenas.

Reclamo

  Reclamo   Dime, ¿por qué te fuiste aquella tarde  sabiendo que quedaba desolada diciéndote eras mi blasón y espada por mi brisa que en soplo era cobarde?     Llevaste calidez del ansia mía dejando todo esfuerzo braceando con fuste indiferente aprisionando los dientes de mi boca muda y fría     ¿Qué libro de lectura negra apena los bronces de mis ojos?   ¿qué litigo con expansión de clavo en mi condena     coacciona a la lengua con castigo? ¡¿Por qué me causas esta grande pena?! ¡Si tú sabes que no eras solo amigo! Beatriz Vicentelo    

Vuelve de ayer...

Vuelve de ayer sin ya saber que ha muerto  que ya no está, que lo tragó la sombra  creyendo sin estar que está despierto  con pasos ya sin ruidos por la alfombra.    Vuelve para sentir su amor de antaño  su furia por el goce de una boca  vuelve para no ser un ermitaño  lejano del amor que lo provoca.   No acepta que murió, que ha fallecido  que es solo una intención sin la materia  que no hay un corazón, que no hay latido ni sangre recorriéndole la arteria.    Quiere vivir, atarse a la existencia romper la tumba, contemplar la aurora quiere volver, borrar esa sentencia del tiempo que entre nieblas lo devora   Apartar lo adverso, escapar del lodo  lo triste de la muerte y del suceso torcer la historia retornando al modo antiguo de su voz y de su beso. Por renovar su amor y su camino  en lucha con lo negro de su estrella  para evitar el fin de su destino  retando al cielo por volver con ella. Ernesto...

Retirada

Retirada   El reloj marca la hora del retiro y el café de apatía humea en mesa por el rincón oscuro se confiesa el moribundo beso en un suspiro   Desayuno de miel, dio amargo giro ya el tazón del azúcar no interesa ni para encomendar otra remesa el presupuesto muestra sobregiro   Lecho de indiferencia ya rechina se oxidó por acopio de la herrumbre y las ofensas cuelgan por la esquina   con la estufa de amor sin gas ni lumbre la luz de la pasión encalabrina todo se terminó, por la costumbre Beatriz Vicentelo 

Pericles y su obra... el Partenón…

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  Pericles fue un político y militar ateniense, uno que tiene entre sus logros haber derrotado a los persas en las guerras médicas y con eso salvar a Europa, pero también fue un orador famoso en su tiempo por su palabra grave, culta y sus ideas profundas, protegió las artes y nunca su virtud ni su honradez estuvieron en dudas, fortaleció la democracia como nadie antes, pero por sobre todo eso, se le conoce por haberle dado a la ciudad de Atenas su más conocido esplendor, al construir encima de unas arcaicas ruinas la mayor obra de Grecia, aquello que a pesar del tiempo y el maltrato por las guerras contra los turcos aún permanece vigente, como un logro de belleza y de esfuerzos hoy difícil de superar, porque la Acrópolis es lo que más se recuerda de Grecia, y sobre todo el Partenón, erigido por el arquitecto Calícrates y decorado por el mejor escultor de la antigüedad que no era otro que Fidias, y este Partenón es lo primero que se admira al llegar al lugar, o simplemente verlo en ...